En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
El sueño es alimento de los pobres.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
No es nada, que del humo llora.
Hasta las gatas quieren alpargatas para no andar a gatas.
El amor y el reloj locos son.
Que todo es ilusión menos la muerte.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Hay quien no ve su camino.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.
El amor es eterno, mientras dura.
Si amas a alguien, déjalo libre.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
El ojo no lleva carga, pero sabe cuánta puede soportar la cabeza.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.