Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La pisada del amo, el mejor abono.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
El amor primero es el único verdadero.
Tarea que agrada, presto se acaba.
La alegría todo mal espanta
Más vale tarde que nunca.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
El amor es el premio del amor
Obra con amores y no con buenas razones.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Dios aprieta pero no ahoga.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
De esa manera, mi abuela.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Hija la primera, del padre entera.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Mallorquina, puta fina
El que necesita, te visita.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Quien bien te quiere, te hará sufrir.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Del mirar nace el desear.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Mal reposa la vida dudosa.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
A buen amo, mejor criado.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Ninguna humana pasión es perpetua ni durable.