Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Padecer cochura por hermosura.
A batallas de amor, campo de plumas.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Agrandado como alpargata de pichi.
La vida es un deber a cumplir
Alegría amagada, candela apagada.
Las penas de amor las quita el licor
El buen alimento cría entendimiento.
Amor con casada, vida arriesgada.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
El que asno nace, asno se queda.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
La tierra que me sé, por madre la he.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
La cabra siempre tira al monte.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
A mal Cristo, mucha sangre.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El amor entra con cantos y sale con llantos.