Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Pasará, sea lo que sea.
Mala yerba, mucho crece.
Quien halla a tiempo la sisa, no se queda sin camisa.
En otoño la mano al moño.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Escoba nueva, barre bien.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Quien casa una hija, gana un hijo.
¡Se nos creció el enano!
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Por do salta la cabra salta la que mama.
La morena, de azul llena.
No quieras tapar el sol con un dedo.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
El que primero se levanta primero se calza.
El que nace para pito nunca llega a corneta.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Están más concentraos que un jugo de china.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Tras el buen comer, ajo.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Haz lo que haces.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
Pesar ajeno, no quita el sueño.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
La cabra siempre tira al monte.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
pajero como tenedor de oveja.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
No deje para las diez, lo que pueda hacer después.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.