El que hambre tiene, con pan sueña.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
A cada rey su trono.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Estar como caimán en boca de caño.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Empezar con buen pie.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
Con tal de que se vaya, aunque le vaya bien.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Saber dónde aprieta el zapato.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
De todas maneras, aguaderas.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
La abeja de todas las flores se aprovecha.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Calma piojo que el peine llega.
El que camina en terreno plano, jamas tropieza.
Espéjate para que veas cómo eres.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
Más vale tender la mano que el cuello.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
No me llega pero ni a la suela de los zapatos.
Hablar sin pensar es tirar sin apuntar.
El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
Reza, pero no dejes de remar.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
La largueza y altruismo empiezan por uno mismo.
A mis años llegaras o la vida te costara.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
A la larga, todo se arregla.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.