Caer es más sencillo que levantarse.
No es lo mismo llamar que levantarse a abrir.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Para aprender a nadar, meterse al pozo o al mar.
El hablar mismo idioma.
Cada mozo lancee su toro.
El cantar, alegra el trabajar.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
A su tiempo se cogen las uvas.
Si no sobra es que falta.
Al son que te tañan, a ése baila.
Cada uno halla horma de su zapato.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Cada pájaro lance su canto.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Beber y comer, son cosas que hay que hacer.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Donde no hay, pon y encontrarás.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Arrastrando, arrastrando, el caracol se va encaramando.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
No hay altanería que no amanece caída.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Ir muy lejos es tan malo como no ir lo suficientemente lejos.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.
De tal jarro, tal tepalcate.