El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Yo que callo, piedras apaño.
Por la boca muere el pez.
De mercader a ladrón, un escalón.
Más vale tender la mano que el cuello.
Enero, claro y heladero.
Írsele a uno el santo al cielo.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
El que debe y paga, descansa.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Dios no se queda con nada de nadie.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Viste a la escoba y parecerá señora.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Día de agua, taberna o fragua.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Rectificar es de sabios.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
El que mucho promete, poco cumple.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.