Barba roja, mucho viento porta.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Bebe y ata la bota.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Burgáles, mala res.
Emborrachar la perdíz
La cuerda por lo más delgado se quiebra.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Como quitarle el poto a la jeringa.
La avaricia rompe el saco.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Volver a inventar la rueda.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Lo que abunda no daña.
A creer se va a la iglesia.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
De lo vedado, un solo bocado.
La mala costurera, larga la hebra.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Palabras melosas, siempre engañosas.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
A dineros dados, brazos quebrados.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Dar con la puerta en la cara.
Ser el último orejón del tarro.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Molino cerrado, contento el asno.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Hombre osado, bien afortunado.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
No hay pero que valga.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Boca ancha, corazón estrecho.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Inclinar la balanza.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
Desbarata hasta un balín.
Cielo aborregado, suelo mojado.