Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
En carrera larga hay desquite.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
El que da, recibe.
El que araña y muerde, poco puede.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Quien mezcla estudio y beber no llega ni a bachiller.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
pajero como tenedor de oveja.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A la moza andadera, quebrarle la pierna y que haga gorguera.
Agua le pido a Dios, y a los políticos, nada.
Hacer de su capa un sayo.
Baila Antón según le hacen el son.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Malo es quien es bueno por interés.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A Dios, llamaron tú.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
A quien presta nada le resta.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Las leyes son como las telarañas que atrapan a los mosquitos y dejan pasar a las avispas.