Dios es más grande que el mundo.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
A otro perro con ese hueso.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
A quien vela, todo se le revela.
La blancura de la nieve hace al cisne negro.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Estar como caimán en boca de caño.
Lo que a la vista está, no necesita anteojos.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
Sol puesto, obrero suelto.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
El alcanzar algo no significa nada si no se le utiliza.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Dinero no falte, y trampa adelante.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Grano a grano, se llena el granero.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
Al loco y al aire, darles calle.
El vino y la mujer se burlan del saber.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Una montaña se escala en etapas, las propiedades se adquieren en etapas, y a la sabiduría se llega en etapas.
Mal de muchos, epidemia.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Donde hay duda hay libertad.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Reniego de señora que todo lo llora.
Come santos, caga diablos.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
No se puede nadar y guardar la ropa.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.