En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El que no se fía, no es de fiar.
No hay salsilla como la hambrecilla.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Siempre que llueve, escampa.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
La llaga sana, la mala fama mata.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
El que está en pié, mire no caiga.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
A lo que no tiene remedio, litro y medio.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Siempre es pobre el codicioso.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
De noche todos los gatos son negros.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Quien prestó, perdió.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Amor de dos, amor de Dios.
Hijo ajeno, mételo por la manga; salirse ha por el seno.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
No dar ni recibir, sin escribir.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Alegría y desgracia no son eternas
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.