Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
El que apura su vida, apura su muerte.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Saber de pobre no vale un duro
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Es muy poco pinole para ahogarse.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
No hay altanería que no amanece caída.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Más fea que un carro por debajo.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Quien te adula, te traiciona.
Cuando el pobre lava, llueve.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
El derecho de los pobres no es más que llanto
El que no arriesga, no pasa el río.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
Más aburrido que mico recién cogido.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Pobreza y amor son difíciles de disimular
Sin un duro, no ha futuro.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
La soga quiebra por lo más delgado.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
La esperanza es el pan de los pobres.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
A veces los buenos nadadores se ahogan, y los mejores jinetes caen del caballo.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
El que canta, sus males espanta.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Lo que se hace de noche sale de día.
Quien calla otorga
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Fraile convidado echa el paso largo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.