Mal camino no va a buen lugar.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
El río pasado, el santo olvidado.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Dar lo mismo mugre que jabón.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Porrazo no es desconsuelo, sino quedarse en el suelo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Abril concluido, invierno ido.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Es más fea que una noche oscura.
Tres al saco y el saco en tierra.
El que no cae no se levanta.
En arca abierta, el justo peca.
Agua de fuente, sana y transparente; agua de laguna, enfermiza y turbia.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
El pez que busca el anzuelo busca su duelo.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Peor es estar sin amigos que rodeado de enemigos.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Beber, hasta la hez.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
El que calla, no dice nada.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
No se puede sacar agua de las rocas.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Estás entre la espada y la pared.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.