Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Donde lloran esta el muerto.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Donde entra beber, sale saber.
Boca con boca se desboca.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Tapados como el burro de la noria.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
De lo vedado, un solo bocado.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Pobreza, víspera de vileza.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Cuando tiene cerco la luna, agua segura.
A calza corta, agujeta larga.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Adonde no te llaman, no vayas.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
El abad canta donde yanta.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Hablar bajo y obrar alto.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
A padre avaro, hijo pródigo.
Toda demasía enfada y hastía.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Juego y bebida, casa perdida.
Todavía aguas corren profundamente.
La palabra es playa, el silencio oro.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Mal es acabarse el bien.
Bocado engullido, su sabor perdido.