Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma
Quien no sabe, no vale nada.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Tanto nadar para morir en la orilla.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Para ir al cielo primero hay que morir.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Cavas tu tumba con los dientes.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
De lo que no sabes, no hables.
Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Socorro tardío, socorro baldío.
A chico caudal, mala ganancia.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
De desgraciados está el mundo lleno.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
El que se queja, sus males aleja.