No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Más groso que el Guelpa.
Bajo ese puente, no pasa corriente.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Los difuntos, todos juntos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Estás más perdido que un juey bizco.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Cava, cava y encontrarás agua.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Boca con duelo, no dice bueno.
Idos y muertos, olvidados presto.
El muerto delante y la griteria atrás.
La mala paga , aunque sea en paja.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Los extremos nunca son buenos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
La gula y concupiscencia, matan más que la abstinencia.
Aunque te veas en alto, no te empines, porque es condición de ruines.
De cerro a cerro una cañada, y de cero a cero no va nada.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Donde Dios no puso, no puede haber.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.