La falta de progreso significa retroceso.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Palabra de cortesano, humo vano.
Del uso viene el abuso.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
El hambre es una fea bestia
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
Continua gotera orada la piedra.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Hay confianzas que dan asco.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
La barca pasa, la orilla queda
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
El diablo nunca duerme.
Faldas largas, algo ocultan.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
A la pereza persigue la pobreza.
El cerdo siempre busca el fango.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
A enemigo que huye, puente de plata.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
El cebo oculta el anzuelo.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Boca sucia no habla limpio.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
Todos los extremos son malos.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
El que espera desespera.
Casa hecha, sepultura abierta.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.