Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Que dulce queda la mano al que da.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Agosto y vendimias no son todos los días.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
El que con lobos anda a aullar aprende.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
Al mal dar, tabaquear.
Esta más caliente que pepita en comal.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Ladra de noche para economizar perro.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Secreto a voces.
Benavente, buena tierra y mala gente.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
Ir por lana y volver trasquilado.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Al barrigón, no le vale faja.
No hay ladrón sin encubridor.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Atáscate, que hay lodo.
A la hija, tápala la rendija.
A un fresco, un cuesco.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.