El hombre nació para morir, es mortal.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
El amor y los celos son compañeros.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Al hombre de rejo, vino recio.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
Entre menos burros, más choclo.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Casa de mantener, castillo de defender.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
El encanto de la mujer puede más que el coraje del hombre
Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Cada cual a lo suyo.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Los celos son una pasión vulgar; son algo desconocido entre las personas de alta cuna
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Buscarle la quinta pata al gato.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Bodas y aguas, como son guiadas.
A calza corta, agujeta larga.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Ruin amigo no vale un higo.
Volverse la albarda a la barriga.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Anhela algo por suficiente tiempo,y ya no lo querrás.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
El que quiere besar, busca la boca.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
No gastés pólvora en chimancos.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
Quien algo quiere ser, algo ha de comprender.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Más caga un buey que cien golondrinas.
Mulas y putas siempre piensan unas.