A un fresco, un cuesco.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
A su tiempo se cogen las uvas.
El gallo donde canta come.
Con otra idea llegaron a la aldea.
Juego de manos, rompedero de ano.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Hacer un hueco para tapar otro.
No hay cosa más rica, que rascar donde pica.
Buena es la pelea ganada, pero es mejor la evitada.
La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Hasta lo bueno cansa, si es en mucha abundancia.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
El que no cojea, renquea.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Puta me veas y tú que lo seas.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Junio grana los trigales, si Abril y Mayo llovieron a gusto de los mayorales.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Dios castiga sin dar voces.
A lo hecho, pecho.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Entre bueyes no hay cornadas.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.