Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
A amante que no es osado, dale de lado.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
No se siente el burro mal, libre de enjalma y pretal.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Septiembre benigno, octubre florido.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Hacha bien encabada no necesita zapatilla.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
El pez grande se come al chico.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Podrás cortar todas las flores, pero no podrás impedir la llegada de la primavera.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Quien tiene candela, jamás se congela.
El que sigue la caza, ése la mata.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Buena vida, arrugas tiene.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Tabernero diligente, de quince arrobas hace veinte.
Tu hablar te hace presente.
Al que le pique, que se rasque.
Mujer ventana, nunca Llega a casadera.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Hambre matada, comida acabada.