Del reir viene el gemir.
Compuesta, no hay mujer fea.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
La necesidad hace maestros.
Costumbre mala, desterrarla.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Nunca con menores, entables amores.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Ama profunda y apasionadamente.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Burro cargado, busca camino.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
En amores, los que huyen son vencedores.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Barba a barba, vergüenza se cata.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Hijo casado, vecino airado.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Calle mojada, caja cerrada.
Viejo con moza, mal retoza.
Gato maullador, poco cazador.
Cada cosa nace para su semejante.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Son cáscaras del mismo palo.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Es pan comido.
Obra a destajo, no vale un ajo.
En cada casa, un solo amo.
Cabeza loca, la pierde su boca.
No sufras por calenturas ajenas.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
Vayan las verdes por las maduras.
A ese andar, llévalos mi baca.
Te pido hojas y me traes ramas.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.