Ojo por ojo, diente por diente.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Si el grumete supiera y el patrón pudiera, todo se hiciera.
Con afán ganarás pan.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
En Agosto trilla el perezoso.
Las flores y la ocasión, son de poca duración.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Se encontró con la horma de su zapato.
El que demonios da, diablos recibe.
Juntos pero no revueltos.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
La mujer que de día calla por la noche manda.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Salir junto con pegado.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
La fe no tiene miedo.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
Hay que amarrar el tamal.
Acúsole porque pisó el sol.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Yo que la buscaba, y ella que no se quiso esconder, se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Siempre que llueve, escampa.
Vivir juntado es igual que casado.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
El parir y amasar siempre empezar.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Fuiste doncella y viniste parida; ¡cuántas te tendrán envidia!.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Otoño entrante, barriga tirante.
Caminando se hace de mulas Petra.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
De verde claro a amarillo, va poquillo.