A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Dios no ayuda a los holgazanes.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Ligero como el ave de San Lucas.
El que tiene a un juez como acusador, necesita a Dios como abogado.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Muero el Rey y el Papa y el que no tiene capa.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Cara de beato y uñas de gato.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
La noche es capa de pecadores.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
A gran pecado, gran misericordia.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Una y no más Santo Tomás.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
De padres asientos, hijos taburetes.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Casado, pero no capado.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Dios acude siempre.