Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Récele a la Virgen, pero siga remando.
No arrojes margaritas a los puercos.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Dar palos de ciego.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
El diablo es puerco.
De sabios es variar de opinión.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
De casa del abad, comer y llevar.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
¿De que vas, Santo Tomas?
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Los difuntos, todos juntos.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
A rey muerto, principe coronado.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Santa Catalina nos libre de muerte repentina.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
Dios los cría y ellos solos se juntan.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Abriles y condes, los más traidores.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Hay que predicar con el ejemplo.
Cada cual en su corral.