La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Refrán de palo, refrán de fuego.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
Me cortaron las piernas.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Cuatro ojos ven más que dos.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
El pobre es rumboso; el rico roñoso.
El amor mueve montaña.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
A cada rey su trono.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
El comedido sale jodido.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Las paredes tienen oidos.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Duerme más que un gato con anemia.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Hombre bien hablado, en todas partes bien mirado.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Por el interés te quiero Andrés.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Junto a la puta y su garzón, no junto al ladrón.
Amor de amos, agua en cestos.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Tira más pelo de coño que calabrote de marinero.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El de las piedras hace pan.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.