Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
A gran arroyo, pasar postrero.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Buena ventura solo con otra dura.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Quien no tiene quiere más.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
No confíes del peón que tiene las manos finas.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla
¡Cuándo, más cuándo, llevará cerezas el cardo!.
A largos días, largos trabajos.
Abrojos, abren ojos.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Grano a grano, se llena el granero.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Hacer de un camino, dos mandados.
Quien vale mucho hace mucho.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Dad al diablo la puerta que con cualquier llave está abierta.
Cavas tu tumba con los dientes.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
No gastés pólvora en chimancos.
El cornudo es el último que lo sabe.