Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
Las migas son también pan.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Si la manga no es amplia no ondea
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Cada maestrito tiene su librito.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Nada contra la corriente.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Codicia mala a Dios no engaña.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
Mientras un hombre no tiene la cabeza cortada, nada está completamente perdido en él.
Es de sabios cambiar de mujer.
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
La manda del bueno no es de perder.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
A buen santo te encomiendas.
Ningún rencor es bueno.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?