Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
De los enemigos los menos.
Gente de navaja, poco trabaja.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Juntos pero no revueltos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
No jales que descobijas.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Hombres de noche, muñecos de día.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
No es un hombre más que otros si no hace más que otros.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Gusta lo ajeno, más por ajeno que por bueno.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Quien mocos envía, babas espera.
No digas tu secreto al amigo, por si mañana es tu enemigo.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Quien sabe, sabe.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Del que jura, teme la impostura.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Al loco y al fraile, aire.
Mucho ayuda el que no estorba.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Hijo solo, hijo bobo.
Confesión espontánea, indulgencia plena.