La esperanza mantiene.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Con esos amigos, ¿para qué enemigos?.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Amor, con amor se cura.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Más vale odiado que olvidado.
Madruga y verás; busca y hallarás.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Buen corazón vence mala andanza.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
La libertad es un pan bien cocido
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
Hoy te lo dice tu amiga.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
El que bien ama, tarde olvida.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Oir a todos, creer a pocos.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Agua mansa, traidora y falsa.
Una maravilla, con otra se olvida.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Quien bien quiere, tarde olvida.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Belleza sin bondad es como un vino picado
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La fantasía es el reposo del alma
La alegría intensa es cosa seria
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Buena compañía, Dios y Santa María.
Hay miles de miserias en un solo amor
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.