En lo ajeno, reina la desgracia.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Alegría y desgracia no son eternas
Donde hay caridad, hay paz.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Hacer una cosa en un avemaría.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
La felicidad da la vista a un ciego
Compañía de dos, compañía de Dios.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
El aburrimiento es una desgracia
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
A buen amo, mejor criado.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
A secreto agravio, secreta venganza.
El primer amor nunca se olvida
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Amor de corneta, de diana a retreta.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
El que no está contra ti, está contigo.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Para todo perdido, algo agarrado.
Amar sin padecer, no puede ser.
Cuídate del amigo al que has ofendido
La buena obra, ella misma se loa.
Alabanza propia, mentira clara.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Un barco pequeño debe mantenerse cerca de la orilla; los más grandes pueden aventurarse mar adentro.
A viña vieja, amo nuevo.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
En el peligro se conoce al amigo.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Amor, viento y ventura, poco dura.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Amigo no fue el que lo dejó de ser.
A confesión de parte relevo de prueba.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Amores de lejos no son parejos.
Buena cara dice buen alma.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Al buen amar, nunca le falta que dar.
La pasión embellece lo feo
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna