Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Esposa mojada, esposa afortunada
Amor grande vence mil dificultades.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
El corazón conoce la amargura del alma.
Amor nunca dice basta.
A malos ratos, buenos tragos.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Amor nuevo, olvida el primero.
Bastante colabora quien no entorpece.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Entre amigos no hay cumplidos.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Nada contra la corriente.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Nadie perdona que le hagan un favor.
A causa perdida, mucha palabrería.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
Amor antiguo no se oxida
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Favorece a quien te ayudó y olvida al que se negó.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Mal ajeno, a nadie le importa un bledo.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Los enamorados, no ven a los lados.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Amor no sufre ausencia.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.