Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Nunca falta Dios a los pobres.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
El llanto sobre el difunto.
Campo florido, campo perdido.
La manera de estar seguro es no sentirse nunca seguro.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Al rey muerto rey puesto.
Contigo, pan y cebolla.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Guarda el melonar, te quitaré un melón si me lo das.
Errando errando, se va acercando.
El buey solo bien se lame.
La zorra mudará los dientes, más no las mentes.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Ese huevo, quiere sal.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Siempre ayuda la verdad.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
Para atrás ni para coger impulso.
Más vale dar que la carga llevar.
Golpea el hierro mientras está caliente.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Dime con quién andas y si está buena me la mandas.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
Todo tiene un fin.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
El que pega primero pega dos veces.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Fíate del santo y no le prendas vela.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.