Dar consejo es virtud de segundo orden.
Labrador lunero, no llena el granero.
El que no se embarca, no se marea.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
A palabra necias, oídos sordos.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
En casa llena no hay mujer mala.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
El que las sabe, las tañe.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
El que bien ama, tarde olvida.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Más vale mal afeitado que bien desollado.
Cuando tú naciste ya comía yo pan con corteza.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El que fía o promete, en deudas se mete.
La mujer en la cocina es una mina.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
A la hija, tápala la rendija.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
A ése le gustaría volar, pero le faltan las plumas.
Disfruta solo los placeres del momento.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
¡Chínchate un ojo!
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
A buena barbechera, mejor sementera.
De padres gatos, hijos michinos.