Por San Andrés, el mosto, vino es.
Más vale aprovechar que tirar.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
De tal jarro, tal tepalcate.
Todo hombre tiene su manía.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Irse con la soga entre los cachos.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Tenés cola que te machuquen.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Refranes de viejas son sentencias.
Quien solo vive, solo muere.
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Cada gallina a su gallinero.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Sal derramada, quimera armada.
De bajada todos los santos ayudan
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
A pan ajeno, navaja propia.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Como se vive, se muere.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Ojo al parche.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
Quien da el consejo, da el tostón.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
A la guerra, con la guerra.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
A carne mala, buena salsa.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
La razón es de quien la tiene.
Las cartas y las mujeres se van con quien quieren.
Por el becerro se amansa la vaca
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Comida fría y bebida caliente, no hacen buen vientre.
Cada cosa tiene su precio.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.