El mal caldo, hirviendo y soplando.
Compañía no engañosa, yo y mi sombra.
Hasta lavar las cestas, todo es vendimia.
A la bota, darla el beso después del queso.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Al buen día, métele en casa.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Fruto vedado el más deseado.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
El que bebe alante, bebe agua limpia.
Con lo que Sancho sana, Domingo adolece.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Hasta que el cuerpo aguante.
Amores nuevos olvidan los viejos.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
Enero, claro y heladero.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Más puede Dios solo que los diablos todos.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Agárrate, que hay curvas.
Marido rico y necio no tiene precio.
Como poroto de la chaucha.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Al último siempre le muerde el perro.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
La mujer bella está mejor desnuda que vestida de púrpura
A capa vieja no dan oreja.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
Carne puta no envejece.
Apenas si ha nacido, y ya quiero marido.