Bien sabe la chica, en donde le pica.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cuando de casa estamos lejanos, más la recordamos.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Lo que sea que suene.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Buena cautela, iguala buen consejo.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Yantar tarde y cenar cedo, sacan la merienda de en medio.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
O cien varas de maíz, o cortarla de raíz.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
La peor vejez es la del espíritu.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Vivir es morir lentamente.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Dios aflige a los que bien quiere.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Quien no se ocupa en vivir esta muriendo continuamente.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Mal me huele, quien mucho huele.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Antes que el deber está el beber.
Ojos que no ven, gallinas al saco.