Palabras y plumas el viento las tumba.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
El hablar mismo idioma.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
A gallo viejo gallina joven.
Cuando el búho canta, o llueve o escampa.
Voy a ir hacer un mandado.
De mi maíz ni un grano.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
A cazuela chica, cucharadica.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Beber, hasta la hez.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Guagua que llora mama.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Todas las cosas pasan como el viento.
El hombre honrado a las diez acostado.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Escucha el silencio... que habla.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
A quien habló, Dios le oyó.