La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Al mal paso, darle prisa.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Hablara yo para mañana.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Callar como puta tuerta.
Que chulo tu chucho colocho
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
La mujer, generalmente hablando, está, generalmente, hablando.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Tanto pedo para cagar aguado.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
A pan ajeno, navaja propia.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Del lobo un pelo.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Hablando se entiende la gente.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Palabra de cortesano, humo vano.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
De los muertos no se hable sino bien.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Un indio menos, una tortilla mas.
Mandan al gato, y el gato manda a su rabo.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Atender y entender para aprender.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.