Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
El abad canta donde yanta.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Las palabras se las lleva el viento.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Pueblo chiquito, campana grande.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
¡A darle que es mole de olla!
Hablando nos entendemos.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Los dioses ayudan al que trabaja
El vivo a señas y el tonto a palos.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Ávila, santos y cantos.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Hay que amarrar el tamal.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Lo escrito, escrito esta.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El primer deber del amor es escuchar.
Hablando la gente se entiende.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Esto es pan para tu matate.
Miren quién habló, que la casa honró.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.