No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
La lluvia viene después de los bosques.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Pensando en pajarito preña'o
Flaco hombre, mucho come.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Chico pueblo, grande infierno.
Oír como quien oye llover.
El hablar es plata y el callar es oro.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Tentar la huevera a las gallinas
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Calle el que dio y hable el que recibió.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
La mentira sale por la punta de la nariz.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
Dos capitanes hunden el barco.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
De lengua me como un plato.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Dios tarda, pero no olvida.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Bien ama quien nunca olvida.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
La pisada del amo, el mejor abono.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.