El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Lo que haces, encuentras.
Si vas a morir, muere llenito.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Oír al gallo cantar y no saber en que muladar.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Alma sin amor, flor sin olor.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
El que mucho promete, poco cumple.
Al que no le saben, le inventan.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Antes pan que vino, y antes vino que tocino, y antes tocino que lino.
Quien escucha, su mal oye.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
Cuando la culebra canta, señal de agua.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Tierra por medio, para poner remedio.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
¿Zurría la panza? Pide pitanza.
Casa en canto, y viña en pago.
El que necesita, te visita.
Echarle mucha crema a sus tacos
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Llagas viejas, tarde sanan.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
La mujer rogada y la olla reposada.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
El hambre es el mejor cocinero.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
A confite de monja pan de azúcar.
Antes de hablar, pensar.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.