Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Del ahogado, el sombrero.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Pájaro de mar por tierra, tempestad segura o gran novedad
Aquí paz y en el cielo gloria.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Tranquilidad viene de tranca.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Un juego de cartas se juega con dinero
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A saya blanca, ribete negro.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Un protector es como un manto.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
A quien has de acallar, has de halagar.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Anda a chinga a otro lado mejor..
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
No saber una jota.
Hablando se entienden los blancos.
Quien hace, aplace.
Aguas de Abril, vengan mil.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Pajaro que comió, voló.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Bien ora quien bien obra.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.