De todas maneras, aguaderas.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
La morena, de azul llena.
Donde hay orden, hay bendición.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Esta es la opinión del cuco, pájaro que nunca anida, pone el huevo en nido ajeno y otro pájaro lo cría.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Dios, si da nieve, también da lana.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Dios nos coja confesados.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Madre y teja, no pierde por vieja.
Hacer algo de cayetano.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Ya me llenaste el taco de piedritas.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
De tal árbol tal astilla.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
Echando a perder se aprende.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Atáscate, que hay lodo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
La comprensión siempre llega más tarde.
Quitar la leña debajo de la caldera.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Escucha el viento... que inspira
Antes di que digan.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Oír es precioso para el que escucha.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.