Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Mal haya carbón de haya.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Mejor precavido, que arrepentido.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Lo que hace Dios es lo mejor.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
Cada uno con su humo.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
La confianza da asco
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
La barba no hace al filósofo
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Cochino fiado, gruñe todo el año.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Quien empiece el juego que siga con él
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.