Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Palabras señaladas no quieren testigos.
Mujer pecosa, mujer candela.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Hacerse el sueco.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
Quien hijo cría, oro cría.
El que escucha su mal oye.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Quien ama, teme.
A caballo comedor, cabestro corto.
Hija la primera, del padre entera.
Quien más tiene, menos suelta.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
Donde ajos ha, vino habrá.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Gallo viejo con el ala mata.
Al endeble todos se le atreven.
Dios lo hace, y Él sabe porque lo hace.
Bien reza, pero mal ofrece.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Tal el hombre debe ser, como quiera parecer.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Esposa prudente es don de Dios.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Juntos pero no revueltos.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Enero, claro y heladero.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.