Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
En un recinto sagrado, ora; en una pista de baile, baila.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
A gran pecado, gran misericordia.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Hacer algo de cayetano.
El que quiere besar, busca la boca.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El tiempo todo lo cura
Hija que casas, casa que abrasa.
Una palabra al oído se oye de lejos.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
El vivo a señas y el tonto a palos.
No conviertas en amigo al que has vencido
De buena harina, buena masa.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
La verdad sale en boca de los niños.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No de plata sino de barro.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
Hacerle a uno la pascua.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
La mujer casta esta siempre acompañada.
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
A liebre ida, palos al cubil.
El que con cojos anda se llama bastón.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Arma de Dios es Cristo.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Quien viste de harapos en un país donde todos van desnudos, será tomado por loco.
Santo que mea, maldito sea.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.