El día para el trabajo; la noche para el descanso.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
En largos caminos se conocen los amigos.
Después de un gustazo, un trancazo.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Cada santo tiene su candela.
En el pedir no hay engaño.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Hormigas con ala tierra mojada.
Pan casero, de ese quiero.
Hay ropa tendida.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Por Navidad cada oveja a su corral.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El mejor marido, el que más ha corrido.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Hechos son amores y no buenas razones.
Cabeza grande, poco seso y mucho aire.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Padecer cochura por hermosura.
El ojo del amo engorda el ganado.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
No te alabes antes de que acabes.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Cielo a corderos, agua a calderos.