Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Hablara yo para mañana.
Se encontró con la horma de su zapato.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Dar caramelo.
Más vale aprender de viejo que morir necio.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Si quieres hablar mal de alguien, hazlo por donde no sople el aire.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Buena barba, de todos es honrada.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Regla y compás, cuanto más, más.
A la madrastra, el nombre le basta.
El que apura su vida, apura su muerte.
Nadie envejece a la mesa.
Febrero, cebadero.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
Acá como allá, y allá como acá.
La ocasión es la madre de la tentación.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Contra gustos no hay nada escrito.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Después de vendimiar siempre sobran cestos.
De sabios es variar de opinión.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Adonde se perdió la capa, allá debes buscarla.
Quien lengua ha, a Roma va.