De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Ni hay vida sin muerte ni placer sin pesar.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Cual el derrotero, tal el paradero.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El que come poco y bien, vive mucho y mejor.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Cada uno canta como quiere.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Tú vas a Roma a buscar lo que tienes a tu umbral.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
La muerte tiene las piernas frías.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
A tres de pelea, enséñales la suela.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.